Algunas consideraciones del aporte privado en Educación

En los dos últimos encuentros del Foro Económico Mundial en Latinoamérica, los “Davos de Latinoamérica”, en Santiago de Chile el 2008 y en Río de Janeiro el 2009, las principales empresas y empresarios latinoamericanos que constituyen la masa crítica de estos encuentros, que cuentan además con la asistencia de presidentes y representante de los Estados de la región han dejado sentado y remarcado en letras de molde que es prioridad para la continuidad del crecimiento económico que se está logrando, mas también para garantizar un avance cualitativo de ese progreso económico debe incrementarse la inversión en educación.

Asi lo manifestó, en Santiago 2008, Rebeca Grynspan, directora para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), quien enfatizó en ese foro empresarial, la responsabilidad de la empresa privada en el ámbito educativo: “El sector privado necesita poner a la educación en un nivel mucho más alto de su agenda”, refirió la funcionaria. “No solo existe insuficiente inversión en educación en la región, sino también un problema de igualdad de recursos entre las escuelas de las comunidades acomodadas y las de menor ingreso dentro de los países, lo cual solo está ampliando la enorme brecha entre ricos y pobres a lo largo de toda Latinoamérica”; lo mismo fue resaltado en Río 2009 por Marcelo Bahia Odebrecht, director ejecutivo de la megaconstructora Odebrecht recalcando a los representantes estatales que “la calidad del gasto público debe incrementarse especialmente en áreas básicas como la salud y la educación que son pilares fundamentales de la prosperidad en cualquier sociedad”.

Mucho se hablado en estos encuentros del ejemplo paradigmático de Irlanda, donde la inversión en educación –realizada desde la década de los cincuenta- fue fundamental para sustentar los nuevas características requeridas en el capital humano que trajo la llegada de fuertes flujos de inversión extranjera en tecnologías de la información, servicios financieros y productos farmacéuticos que terminaron convirtiendo a ese país en protagonista de un espectacular desarrollo económico.

En nuestro país, el descalabro de la educación pública y el crecimiento económico que estamos atravesando está creando oportunidades para la inversión privada en educación, por ejemplo en lo más directo: colegios de educación primaria y secundaria, justamente, porque los padres, preocupados del futuro de sus hijos que vivirán en un mundo globalizado donde las capacidades intelectuales y el desarrollo del conocimiento en general serán las armas de la supervivencia, están optando por invertir en la mejor educación para sus hijos que esté al alcance de sus posibilidades.

Según la publicación Semana Económica “entre el 2006 y el 2008 en regiones como Arequipa y en la costa norte la creación de nuevas instituciones educativas en los niveles primaria y secundaria creció en promedio 15%, lo cual es cinco veces mayor comparado con el sistema público”, igualmente dicha revista afirma que “con el boom agroexportador, los grupos emergentes comienzan a surgir en provincias, y en cuanto el poder adquisitivo aumenta, los padres de familia están dispuestos a invertir en una educación de calidad para sus hijos, ello conlleva a un decrecimiento de la educación pública, la cual, pese a sus recientes reformas, no recupera una imagen positiva en los padres de familia.”

Igualmente según cifras del Ministerio de Educación en el año 2005, la educación privada cubría 19.86% de toda la educación nacional. Esto debe resaltarse pues la actividad privada viene creciendo y llenando un vacío tanto en infraestructura (con la planeación, financiamiento, construcción, mantenimiento y manejo de las instalaciones educativas) asi como en mejorar la calidad y formación de los educandos -especialmente en regiones-. Un sector crucial en los tiempos que corren y en el que lamentablemente el Estado peruano todavía no puede recuperarse. Por lo que tengo que manifestar mi extrañeza como empresario que cree y apuesta en el desarrollo de la educación privada tanto a nivel escolar como superior, que algunos políticos –y algunas veces el propio Presidente García—caigan en el desden del aporte que el esfuerzo empresarial viene haciendo en este importante campo a pesar de las obstáculos subsistentes que tenemos vencer.

Por lo que es para mi enormemente satisfactorio levantar un brindis en la inauguración de la Universidad de Lambayeque este 19 de Febrero en la ciudad de Chiclayo.

Hasta la Próxima.

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