El buen ejemplo del poder judicial de Costa Rica, una reforma judicial que si funciona.

Vivimos escuchando sobre la importancia de la reforma judicial. Sobre lo necesario que es que nuestro poder judicial funcione bien para que tengamos mejor consideración en el concierto internacional ya que ello alienta a que vengan más inversiones y nos de libera ser una republica bananera. Que la seguridad jurídica no sólo sirve al ciudadano de a pie en su vida concreta, sino que colabora a la paz social, que cohesiona a una sociedad, que contribuye a un clima de confianza generalizado, y que por definición justicia que no funciona es doble injusticia. Todos tenemos claro la importancia de este asunto más en una sociedad como la nuestra llena de abismales desigualdades sociales, donde es particularmente delicado el rol del poder judicial y que tiene a los ciudadanos observando su desempeño en esas batallas legales que se libran en sus recintos y donde finalmente se juega la valía y el crédito del sistema democrático todos los días.

En nuestro país se sabe que la eficiencia y la imparcialidad del poder judicial es el camino más corto de conseguir justicia y orden cotidianamente, por eso cuando escuchamos que se habla hasta la saciedad de reformas en el poder judicial, ahora más por la prédica de Naciones Unidas o el Fondo Monetario Internacional que nos dicen que es un pilar fundamental de la gobernabilidad, no nos queda más que empezar a desesperar porque no vemos que lleguen los cambios que se necesitan o porque la velocidad de los mismos son casi imperceptibles. Por eso, cuando nos visita el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, un país con un poder judicial que goza tradicionalmente de una aceptación que triplica la confianza del poder judicial peruano, escucho con atención sus palabras.

Dice el doctor Luis Paulino Mora, que en Costa Rica han logrado reducir juicios de 8 años de duración a tan sólo 10 meses en materia contenciosa- administrativa, por ejemplo, y que si en general se ha logrado acortar la duración de los procesos también les importa haber logrado una atención mucho más expedita a los usuarios del Poder Judicial. Estos avances se han dado en base a: promulgar un nuevo código procesal mucho más simplificado; eliminar las formalidades innecesarias del proceso; aprovechar de manera inteligente las ventajas de la informática; y solucionar los conflictos en audiencias, es decir oralizando bastante el proceso.

Expone el Doctor Mora cómo actúa esta nueva justicia con los juicios de alimentos que antes demoraban 18 meses y que ahora se resuelven prácticamente en dos horas de audiencia privada del juez con las partes. El punto clave se encuentra en que se ha aligerado el escollo de enviar oficios al registro civil, a los bancos, a los registros públicos, al empleador del demandado en busca de información que brinde los datos sobre los ingresos y el patrimonio del demandado que el juez necesita para dictar justicia. En este nuevo esquema el juez tiene acceso directo a las bases de datos de las instituciones pertinentes y luego formaliza con unas constancias que ha hecho las consultas respectivas y con esa información acude a la audiencia privada resolviendo lo demandado, tan sencillo como eso.

Igualmente es menester comentar que las notificaciones que antes tomaban de 8 a 15 días para su devolución ahora se pueden hacer a través de correos electrónicos e incluso vía teléfonos celulares ahorrando un tiempo que comparados con nuestra experiencia nacional parece de fábula.

Costa rica nos enseña que hay que rediseñar los procedimientos sin disminuir los derechos ni las garantías de los ciudadanos que intervienen en un conflicto judicializado, que hay que buscar como alternativas a nuestra lentitud judicial, otros esquemas que no provengan de la tradición hispánica amante del llamado sistema inquisitivo –escritural, gran causante de la dilación y exceso de litis en los procesos e ir más bien hacia la tradición anglo-sajona más oral y por ende más ejecutiva; también que tenemos que aprovechar los avances de la tecnología que nos brinda formas nuevas de documentar la actividad procesal. O sea nos lanza el desafío de ponernos al día tecnológicamente así como el aprovechar la globalización de las ideas para enfrentar con éxito problemas comunes al género humano, en especial este asunto tan crucial como lo es la administración de justicia.

Aprendamos de este país hermano, que con agrado nos ha ofrecido su apoyo y hagamos que la justicia sea efectiva y pronta, sea más humana. Hagamos que al fin la tantas veces reclamada reforma judicial si funcione.

Hasta la Próxima.

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