Dándole un vistazo al conflicto de Islay.

El problema del pueblo de Cocachacra, de oposición a la actividad minera en “Tía María” de la Southern que llevó a paralizar prácticamente al sur del país por una semana. Al parecer por fin ha entrado al extremo de revisar en calma y con seriedad las razones del conflicto por los parte de sus principales protagonistas que son el Estado por un lado y por los pobladores de Islay por el otro.

Esperemos que si se maneja con espíritu de concertar un acuerdo fructífero, esta sea una experiencia que de pautas para resolver a este tipo de problemas que todavía tenemos pendientes en varias partes del país.

El tema de fondo más allá de la semana de paralización y desorden público que afectó economía y la imagen del país, está en lograr que de esas reuniones levanten acuerdos que conformen a los dialogantes, que les dejen la convicción de que se ha logrado alcanzar la legitimidad política – social, ambiental y económica en los temas que ahí se toquen. Si bien es cierto que estos conclaves no va a satisfacer al 100% a los involucrados, esperamos se acerque a un punto mínimo que satisfaga a los agentes sociales y económicos de esa región. Se ha dicho que más allá de los beneficios de canon con 376 millones para Arequipa y 40 millones directos para la localidad de Cocachacra, importan dos temas fundamentales para los pobladores de esas zonas eminentemente agrícolas y son que la actividad minera no malogre el agua y que no se acabe con la condiciones ambientales que hacen posible el tradicional carácter agrícola de esas zonas. Esperemos que pronto salga humo blanco para tranquilidad de todos.

Este conflicto social deja para comentar algunas actuaciones que hemos visto con atención, por ejemplo, ha sido mala la actuación del presidente Guillén de Arequipa que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, pues prácticamente se puso de parte los protestantes en contra del gobierno nacional, buena la actuación de Velásquez Quesquen, quien a pesar de no ser santo de mi devoción, supo mantener en su lugar el principio de autoridad y no ceder al a las presiones de los manifestantes que encima contaban con el oportunista apoyo de Guillén.

Igualmente como lo ha manifestado la defensora del Pueblo en un año pre-electoral está claro que hay muchas acciones que sin dejar de ser ideologizadas tendrán por fin capitalizar electoralmente en las próximas elecciones, ese es el caso de los dirigentes arequipeños Pepe Julio Gutiérrez y Paco Jaramillo que seguramente estarán participando en alguna lista radical en los próximos comicios. La lucha del Km 1049 de la Panamericana Sur ha servido para sacarlos del anonimato y hacerlos subir a la palestra política regional y nacional.

Mientras tanto lo que ha quedado claro es que mucho de esto ha sido posible porque hay algunas empresas mineras como la Southern Peru Cooper Corporation, que con su manera tradicional de actuar se han ganado grandes anticuerpos con los pueblos donde están sus concesiones y tendrán que poner en revisión sus formas de trabajar con los entornos sociales y ambientales con que se vinculan, cría fama y échate a la cama decían los abuelos, y estas empresas tienen un tema de credibilidad por recuperar para lograr la estabilidad económica y la paz social en nuestro país.

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