¿PORQUÉ DEJAMOS QUE DESAPARECIERAN LOS TRANVÍAS DE LIMA?

Con la llegada del fluido eléctrico a Lima en 1886, empezó una nueva era en la capital, pero recién en la primera década del siglo XX el tranvía eléctrico aparecería en sus calles mandando a las chacras a las mulas de tiro que eran la fuerza de tracción con que se movía el transporte urbano en la capital.

Con rutas principales que atravesaban Lima del centro al Callao y del centro a Chorrillos este medio de transporte nos acompañaría hasta 1965 año en que la ley 15786 llamada “ley antitranvía” los liquidaría para siempre de las calles pero no del recuerdo de los viejos limeños. Los alcaldes de esas décadas los dejarían morir porque las vías de tránsito rápido empezaron a aparecer con la proyectada Vía Expresa a la cabeza, el trazado de vías en las calles tampoco se modificó con el incremento del trafico automotor por lo que los tranvías debían detenerse a levantar pasajeros impidiendo el paso de otros vehículos ya que las vías en la mayoría de los casos se encontraban en el centro de la calzada y no contra las veredas.

Desafortunadamente, en lugar de realizarse una modernización de los sistemas tranviarios se prefirió suprimirlos no invertir en ellos que habían soportado el desgaste que sufrieron durante la década del 50 en que conocieron el impulso fuertísimo de la migración andina. Lima comenzó a recibir a miles de migrantes de diferentes partes del Perú, triplicando su población. En esa instancia el tranvía llenó sus salones, los “acoplados” de gente, y es clásico recordar como los “urbanitos” recogían escolares a raudales, pero dos décadas después no recibieron de la ciudad el mismo trato leal que habían le habían dado con su gran trabajo discreto y resistente. Se decía que el tranvía era molesto, anacrónico, lento, cuando en realidad el problema fue que sus materiales estaban desgastados debido al intensivo uso que se le dio durante décadas, también ayudaría el periodo de crisis económica de los 60 y sus consecuentes huelgas y manifestaciones sobre todo del gremio de tranviarios que terminó por sepultarlos.

Se fomentó su reemplazo por trolebuses o autobuses que después como en una venganza correrían la misma suerte que los tranvías, pero de un modo más rápido y violento, en un marcado contraste con estas nobles máquinas que resistieron más de medio siglo y que en el caso de nuestra ciudad o de Rio de Janeiro eran considerados ejemplos de cómo prestar eficientes servicios de transporte público.

En América Latina como copiamos todo, la mayoría de los países siguieron el ejemplo de Estados Unidos (donde para 1975 sólo ocho ciudades contaban con tranvías), suprimiéndolos masivamente. En Europa, muchos países no los abandonaron (Alemania, Holanda, Bélgica, Suiza) y continuaron su perfeccionamiento. Su renacimiento comenzó después de la crisis petrolera de 1973, cuando se empezó a buscar un medio de transporte eficiente con capacidad de transporte intermediaria entre el autobús y el metro; Francia fue la pionera, ya que allí se recomendó oficialmente el retorno de los tranvías en 1975, aunque hubo que esperar 10 años a que la primera ciudad (Nantes) recuperara este moderno medio de transporte.

En Estados Unidos se paso de 8 a 27 sistemas de transporte urbano que al menos tienen una línea de tranvía (comenzando con San Diego en 1981), existiendo en la actualidad mas de 40 proyectos. Es pues interesante ver como el mundo está optando por el regreso de estos paquidermos eléctricos que silenciosos e inacabables tienen un rol que cumplir en las ciudades con cascos antiguos con un sistema que por hora y dirección puede movilizar más pasajeros con la misma o menor cantidad de vehículos contando con una gran capacidad de transporte aunque no lo parezca, el tranvía es un excelente medio de transporte limpio, seguro y cómodo y es inmejorable como transporte no contaminante y perfecto para recorrer las calles y plazas del corazón de una metrópoli. Colabora con hacer un lugar más humano y hermoso, con menos automóviles y más peatones y más bicicletas. El tranvía no desentona y lo reconocen muchas urbes del mundo donde se usan estos vehículos eléctricos.

Son famosos los tranvías de San Francisco y los hay en Londres, en Barcelona, en Madrid y en muchas grandes ciudades más que no por ello dejan de ser modernas ni cosmopolitas ni bien organizadas. Disfrutan del tranvía tanto sus habitantes como los turistas. Desde estos vehículos movidos por energía limpia, se disfruta mejor el paisaje urbano y se convive con la gente. Si Buenos Aires y Ciudad de México los están trayendo de vuelta y con sólidas razones defienden la idea de modernos tranvías circulando por sus ciudades nunca es tarde para empezar a reconsiderar su regreso ya que es una idea útil, loable y congruente con el hecho de que alguna vez Lima fue una ciudad muy compenetrada con los tranvías en esta parte del mundo.

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Un comentario en “¿PORQUÉ DEJAMOS QUE DESAPARECIERAN LOS TRANVÍAS DE LIMA?
  1. julia dice:

    me gusto mucho la idea 😆

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