El Medio Ambiente nos reclama

Quienes llevamos largos años, habitando esta pródiga tierra norteña, hemos sido testigos de su transformación, y por eso, este sábado 05 de junio, Día del Medioambiente, podemos hacer un balance para saber si los lambayecanos tenemos mérito, en esta fecha memorable para la humanidad.

Hoy estamos pagando el precio de nuestra incultura con el entorno, natural y urbano, poco caso hicimos a las advertencias de especialistas, y a las amargas experiencias con malas prácticas industriales, ni siquiera hemos podido evitar que nuestros malos hábitos contaminen las calles que a diario transitamos. No hemos creado conciencia medioambiental, y peor aún, no la estamos cultivando en nuestras nuevas generaciones.

Lo más probable es que este próximo Día del Medio Ambiente, el botadero de Reque amanezca con otras cientos de toneladas de desechos sin tratar, depositados por los mismos municipios; los canales de regadío irriguen más cultivos con sus aguas contaminadas a su paso por los asentamientos poblacionales; otros miles de litros de aguas servidas sin tratamiento, desemboquen en nuestras playas más turísticas como Pimentel y Santa Rosa; que el ruido ensordecedor siga lesionando nuestros tímpanos y salud mental, en plena vía pública, como si fuera normal; las empresas agroindustriales sigan quemando, antes y después de la cosecha, sus cañaverales, con una gran emisión de CO2 visible desde kilómetros a la redonda, pese a que la modernidad tiene otros métodos, que benefician al medioambiente y también al producto. Y estos, son sólo algunos de los evidentes casos.

Para la Universidad de Lambayeque, un primer aporte ha sido crear la Escuela Profesional de Ingeniería Ambiental, pues urge la necesidad de profesionales que ayuden a revertir el impacto que nosotros mismos hemos generado, que a la vez prevean una armonía de nuestros quehaceres con el entorno, pues la preocupación ya no es sólo por nuestras zonas ecológicas naturales, sino por nuestra propia ciudad. Mientras otras sociedades son administradas por autoridades con visión, capaces de generar energía limpia y dinero fresco para su comunidad, gracias al reciclaje, Chiclayo se ahoga en sus propios residuos, incapaz de aprovechar siquiera una de las tantas propuestas que se han hecho. No hay decisión política.

En homenaje a la fauna silvestre que se extingue y sufre por el deterioro del medio ambiente, la Universidad de Lambayeque, ha incorporado en su escudo a nuestra añorada y esbelta garza blanca, otrora inquilina de nuestros campos saludables de antaño, que hoy es reemplazada por toscos gallinazos, que hurgan entre los basurales que crecen a las entradas de nuestras ciudades. No es suficiente, pero mantendrá en la memoria nuestra meta de preservar las especies naturales, agentes importantes del ecosistema.

Nuestros bosques desaparecen por cientos de hectáreas al mes, y autoridades como INRENA, sólo han quedado para confirmar la depredación, o hacer grandes decomisos de carbón y leña, luego que ya se consumó el crimen contra nuestras especies vegetales autóctonas, que a la naturaleza le tomó décadas crear. ¿Acaso esta burocracia, pagada con dinero de los contribuyentes, implementada y con un marco legal, no es capaz de hacer prevención?.

Dejemos de ver el problema medioambiental como un tema solamente paisajístico, como si la minería y la industria fueran los únicos causantes, y las autoridades los únicos responsables. La gestión de los alcaldes, la fiscalización de la población, la autoridad de la burocracia, y la empresa privada, deben asumir el reto de revertir los problemas enumerados en párrafos anteriores, que sólo son algunos de los más graves, y en adelante ser concientes que cada acto que ejecuten tiene implicancias, y que no tenemos otra patria a donde ir, ni otro planeta para colonizar. Más nos vale mantener sano nuestro entorno, si queremos vivir sanos.

Ud. que tiene su hogar, al que le preocupa tenerlo limpio y decoroso, enséñele a sus hijos que nuestra gran casa se llama Perú, y merece el mismo trato, y que el desborde de los ríos, el cambio climático, el descongelamiento de los glaciares, los maremotos y terremotos, son indicadores que el medio ambiente ya nos está reclamando.

* Ingeniero, 30 años empresario de la construcción y la educación

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