En el día del Campesino.  Un saludo afectuoso al Perú profundo.

Estimados amigos, nos encontramos este 24 de junio ante otra celebración del llamado día del campesino y es buen momento para preguntarnos cuanto esta cambiando la suerte de los hombres del campo en los últimos tiempos. Recordemos que según el último censo la población rural en el Perú se achica cada vez más, ya andamos a sólo un 20% del total de la población total a diferencia del año de 1940 en que era el 65%. Lamentablemente el 60% de la población rural es todavía pobre y es el núcleo más duro a vencer, según se estimó en 2009 vía datos INEI la pobreza del campo en la costa fue de 40,6%; en la sierra de 65,6%; y de 57,4% en la selva. O sea que como decía el poeta Vallejo: Todavía hay muchísimo que hacer.

Y es que más allá de las deficiencias que tenemos que vencer como país, entiéndase modernizar el estado, desarrollar infraestructura que nos ayude a integrarnos competitivamente al comercio internacional, cuidar nuestro equilibrio macroeconómico y fiscal, mejorar nuestro sistema político a un punto que este sea un espacio de colaboración creativo para resolver nuestros problemas en base a la negociación y la ley que es lo que realmente da sentido a la política en democracia o desarrollar las capacidades de los gobiernos regionales, me parece que en medio de esa vorágine de desafíos es claro está faltando una voz que se preocupe por la suerte de la gente del campo.

Esta brecha entre lo rural y urbano se puede cerrar si se defiende lo rural desde políticas del Estado y de promoción de la inversión privada que cuide y desarrolle esa ahora minoritaria parte del país, que sin embargo es clave por que significa para todos nosotros nuestra fuente de alimentos, nuestra reserva ecológica, espacio de descanso y turismo de contacto con la naturaleza así un potencial enorme de muchas oportunidades hacia el futuro, pero para ello no dejemos que lo urbano se vuelva hegemónico y tiránico y que concentre toda la preocupación de nuestros gobernantes, creo que debemos generar oportunidades de desarrollo para nuestras zonas rurales tan igual o más de lo que se hace por las urbanas, hay muchas fortalezas que deben ser capitalizadas, se requieren estrategias que partan desde esa realidad y para esa realidad: Hay que invertir más en programas como Sierra Productiva y Juntos: hay que gastar en educación y salud para los niños, técnicas de cultivo y producción, transferencia tecnológica y la necesaria infraestructura vial y de comunicaciones para acceder a los mercados. El reto mayor está en la dispersidad geográfica.

Es evidente que hay que poner manos a la obra y no se puede esperar más tiempo, sin embargo, lo que viene ocurriendo en el campo de algunas regiones de la costa nos llena de optimismo, casos como Ica o las de la costa norte nos alimentan de esperanza pues vemos como el campo puede cambiar su suerte y que socialmente las cosas pueden tener derrotero. Creemos por ejemplo que Olmos en Lambayeque va a significar el nacimiento de una nueva realidad para el campesinado en el norte, se viene un Israel a nuestro norte, igualmente las autopistas bi-oceánicas al Brasil van a ser una gran oportunidad para que el campesinado pobre de la sierras altas tengan mejores precios y fuerte demanda para sus productos, especialmente los productores de papas.

Mientras tanto celebremos este día 24 de Junio con gran alegría en el corazón, que en nuestro país se matiza con las fiestas del Inti Raymi en la sierra sur y de San Juan en la alegre selva, enviando un gran saludo al Perú Campesino donde se manifiesta con mayor intensidad la esencia de nuestra peruanidad!

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