Inventario de daños de los escrutinios del 3 de octubre

El rosario de fallas del sistema electoral que resultó expuesto en las elecciones pasadas del 3 octubre pasado nos da para desglosar y analizar sobre lo que debemos evitar en las próximas generales de Abril del 2011. Y es que, como dijimos en un artículo anterior preservar la confiabilidad y conformidad que deben dejar las elecciones es un mandato prioritario para que se afirme la democracia, se asegure el traspaso civilizado del poder sin oportunidad para suspicacias ni posteriores conflictos que se podrían escalar llevándonos a luchas fraticidas generalizadas.

Es por ello que es bueno recordar los principales errores que hemos visto acontecer para tomar nota de ellos, subrayarlos y tomar acciones en la defensa de la credibilidad de la democracia.

Una de los principales críticas se encuentra en la lentitud para el conteo total de los votos y ello es prácticamente algo habitual, pues en las elecciones municipales en Lima del 2002 se terminó dicha contabilidad 32 días después del proceso, y en la 2006 se finalizó a 26 días después de las elecciones, o sea que ya es una fija y algo que las autoridades de la ONPE en 8 años no han hecho nada para achicar y más bien la jefa de la ONPE , como en la canción del popular cantante Guajaja nos regaló prácticamente “un ami que chú” cuando dijo tan campante que es normal que los cómputos electorales bordeen históricamente el mes, y en algunos casos hasta dos, y es que está tan acostumbrada a ese estilo de cosas o buscar justificar estas impresentables demoras, cuando vemos que en el país vecino del sur el computo oficial llega a más del 70% a pocas horas del cierre de las elecciones, la verdad sea dicha, la ONPE -ese desmembramiento del JNE creado por el fujimontesinismo para aislar y controlar los procesos electorales en los tiempos de esa mafia- no ha sido para nada un avance a pesar del marketing y del acostumbrado en gasto en publicidad que ha tenido destinada desde que fue creada y capitaneada por José Portillo Campbell “Papelito Manda”, Cavassa, etc. y que luego continuó teniendo cuando llegó Paniagua al poder y pasó a manos del ahora gurú de la encuestadora de la Universidad Católica Fernando Tuesta Soldevilla, es decir este órgano ya tiene tiempo y experiencia sobrada desde el retorno a la democracia desde el 2000 para haber hecho avances en cuanto a su trabajo, pero no ha sido asi demostrando que es más bien un elefante blanco por su clásica ineficacia, con evidente razón dicen algunos especialistas que antes que nada esta entidad artificialmente seccionada por la dictadura del JNE debe ser reabsorbida por éste, ya que sólo es un brazo operativo del ente electoral y que más bien bajo el comando del JNE otro gallo cantaría, pero curiosamente tiene un lobby fuertísimo que cuando se toca esa posibilidad hay mucho ruido en la prensa y la ONPE sigue existiendo y las demoras siguen sin reducirse en cada nuevo proceso electoral.


¿Hasta cuándo nos preguntamos, se seguirá soportando la existencia de un ente dizque especializado, pero que no se comporta como tal, o más bien especializado en demorar las cosas? Pero no todo ha sido demoras también ha habido también trabas y excesos en las reglas electorales, como por ejemplo, exigir firma y huella digital en las actas, lo que generó la abundancia de observaciones. Dichos cambios se hicieron poco antes de las elecciones. Y por esos detalles hubo sólo en Lima 8,000 actas observadas.

Esto significó en otras palabras que en la provincia de Lima se observaran más del 20 % de las actas de votación, cifra record que sólo fue superada en las Elecciones Presidenciales de 1995 que tuvo más del 50% de actas observadas y que fue un record en la historia peruana. Ese descalabro hizo que en aquellas elecciones la UPP del Embajador Pérez de Cuellar, perdiera varios representantes en el parlamento, justamente por los cambios que -en ese tiempo- se hicieron antes de las elecciones en los formatos para llenar los resultados y en los miembros de mesa que en esas elecciones muchos en su mayoría lo fueron por primera vez, de ahí vinieron dichos resultados atípicos, sin embargo, habiendo pasado ya 15 años de esa desastrosa experiencia, algunos dicen que fué muy conveniente al gobierno de turno, esto se olvidó y ahora nos complicamos de nuevo. Si a la ineficacia del conteo ONPE eso le sumamos la revisión de las actas electorales observadas las que primero deben verse ante los Jurados Electorales Especiales (JEE) y luego vía impugnación en el JNE, y siendo que en esta oportunidad la batalla electoral estuvo muy peleada y hubo una alta incidencia de observaciones en las actas, entonces no nos quedó otra salida más que imitar la paciencia bíblica de Job.

Viendo en perspectiva todo esto, creo y lo digo, el problema está en la ONPE, en su ineficacia históricamente comprobada, sea quien este sentado en su jefatura, siempre es lo mismo. Comparto la idea que debe ser reabsorbida por el JNE, aunque para ello se necesita hacer una reforma constitucional. Y sobre la jefa de esa entidad, de momento no se puede destituir, porque es todo un trámite lograrlo y no hay tiempo ni es oportunidad para hacerlo, aunque por su inacción manifiesta lo merezca, empero hay que exigirle cumplir con sus funciones de acuerdo como la constitución señala, pero agregando un concepto que no puede faltar en cualquier entidad del Estado peruano en estos tiempos de modernidad: EFICIENCIA, pues no sólo se trata de hacer las cosas, sino de hacerlas bien, y en el caso de la ONPE a tiempo.

Publicado en Uncategorized

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*


*

FireStats icon Con la potencia de FireStats