Recordando a Gustavo Mohme Llona

Han pasado más de 10 de la partida súbita del buen Gustavo, la muerte lo sorprendió mientras trotaba una mañana fresca de abril del año 2000, dos  días antes de haber podido cumplir sus 70 bien llevados y fecundos años. La muerte no quiso que el buen Gustavo viera la caída del régimen de Alberto Fujimori que siete meses después cedería el paso con el regreso a nuestra actual y benéfica democracia, a él justamente a él que tanto había estado resistiendo contra el régimen más abyecto y  corrupto de la historia de América latina desde su diario independiente y progresista LA REPÚBLICA, toda una institución en el periodismo peruano.

Gustavo era un hombre animoso y alegre como todo buen piurano, pero sumaba a esa bonhomía quizá desde los genes ese ancestro alemán que lo hacía trabajar hasta fatigar a los demás. Su vida fue una valiosa sucesión de éxitos, como estudiante en la UNI, como profesional de la ingeniería civil, como empresario y finalmente como político, amén de ser un buen padre y responsable cabeza de familia. Era una especie de rey Midas y por ende lo que tocaba se convertía en exitoso. Una nota característica suya era su gran visión de las cosas, algunos lo llamaban hasta soñador, pero ahí estaba él empujando sus sueños con ese liderazgo cargado de buena onda y cordialidad que hacía que la gente que trabajaba con él se identificara y dejara todo en pos lo que Gustavo trazaba.

Realmente agradezco la oportunidad a la vida y al destino el haberlo conocido y disfrutado de su amistad, compartí con él varias inquietudes, como él soy provinciano, como él soy ingeniero, soy empresario y también político, como él también estuvimos juntos en la misma trinchera política en algún momento unidos por esa gran emoción social que plantea que el Perú socialmente nos duela menos, pero creyendo igualmente en las capacidades creativas del hombre y sus libertades económicas y políticas. En algún momento me acerqué a esa Izquierda pensante, democrática y moderada que él representaba, pensando justamente que en el país había  tantas cosas que cambiar; ese espíritu nutrió mi amistad con Gustavo, por eso, cuando hubo que ponernos al pie del cañón para rescatar a la democracia de la banda delincuencial del fujimorismo, otra vez volvimos a hacer fuerza en conjunto.
Ahora que regreso del CADE del Cusco, pienso que importante hubiera sido tener un hombre como él inspirando en este momento en que se habla tanto de conciliar el crecimiento económico y la inclusión social frente a las próximas elecciones, él por su manera de ser, era  en si mismo ese empresario hábil, sabio y líder que el Perú tanto necesita para  terminar de articularse y abrirse a una era donde nada es imposible si somos socialmente responsables y capaces de coordinar y planificar cuestiones fundamentales entre el sector público y privado.
Como cita una reseña sobre él, en alguna oportunidad en el Congreso manifestó que: “…Ante la crisis evidente de sistemas y sociedades conocidas, no hay otro camino que innovar. No todos los campos tuvieron labranza ni todo el pensamiento ha sido formulado. A colaborar con esta acción a exigirla venimos…” y remarco sus palabras, porque eso es justamente lo que nos exige el momento, crear posibilidades inéditas y por eso es cada vez más importante tener presente a hombres con ese espíritu de reto, de creatividad, de desafío que caminaron y supieron enseñarnos mejores horizontes. Uno de ellos, fue inolvidablemente este entrañable hombre que fue Gustavo Mohme Llona.
Hasta siempre recordado amigo. 

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