Reflexiones al pié de Ollantaytambo en el último CADE.

Pocas veces he asistido a un CADE tan interesante – y lo vengo haciendo durante los últimos 15 años-, que exprese un momento de maduración y quizá hasta dulce en el empresariado nacional como este, pero que igualmente muestra preocupaciones claves de los mismos para nuestro futuro inmediato y nos señala titánicos desafíos para seguir avanzando hacia el desarrollo en esa lucha sin cuartel por dejar atrás la escasez y la miseria en nuestra patria, por ello quiero resaltar la ponencia del economista y ex ministro Lucho Carranza que ha organizado y sintetizado mejor que nadie los retos que tiene que encarar el Perú pronto, o en otras palabras cómo debemos vadear con éxito el río del subdesarrollo y traer al fin el bienestar para todos los peruanos.

Carranza nos ha hablado en una extensa y detallada exposición cual radiografía de los problemas y posibilidades del Perú actual en ese excelente discurso titulado “Rumbo a la Prosperidad. Agenda prioritaria de la competitividad” donde acompañado de gráficos ha tocado en detalle temas concernientes a la salud, sistema tributario, laboral, financiero, reforma constitucional, doing business, seguridad, energía, agua, infraestructura, pero especialmente dos temas que han sido muy sensibles al auditorio: la educación y la innovación como armas fundamentales para palanquear nuestro desarrollo, en esa línea causó impacto mediático su afirmación sonora de que el Perú más que cocineros necesita ingenieros, lo cual ha suscitado una respuesta del afamado chef Gastón Acurio Jaramillo en los últimos días. Rescato de Carranza su empuje liderando en estos temas claves y que también diga las cosas sin pelos en la lengua, para desarrollar este trabajo ha contado con personalidades de reconocido valor como León Trathemberg, Francisco Sagasti, Jorge Toyama, Patricia Teullet, entre otros, dentro de una larga lista de colaboradores. Creo que esta exposición debe servir de base para que sea como una brújula para cualquier gobierno que entre el 2011 y porque nó para un largo plazo.

Nos dejo claro que el Perú seguirá creciendo económicamente gracias al uso de sus recursos capitales, de tierra y de trabajo, pero que solo invirtiendo con decisión en educación, innovación e investigación se garantiza el crecimiento sostenido del país y nos advierte que si dentro de 5 ó 10 años no se pone dinero en capacitación de nuestra gente, las tasas de crecimiento descenderán, ese pues, es el reto de la hora actual.

Esto me hace recordar lo que una vez me contó un amigo costarricense, sobre la figura epónima de don Mauro Fernández en ese país, un hombre que viniendo de abajo llegó ser ministro de educación y que inició en 1885 las bases de una reforma educativa que ha hecho que en dicho país no sólo casi se haya desterrado el analfabetismo sino que en la actualidad sea proporcionalmente sea el país que más científicos tiene en América Latina y que por ello sea terreno fecundo para las inversiones en el desarrollo de tecnologías, como por ejemplo el software. Y me pregunto yo que tienen los ticos que no tengan los peruanos, si son tan latinoamericanos como nosotros. La diferencia está en la calidad de su educación y es ahí como dice Lucho Carranza donde tenemos que incidir urgentemente.

Para concluir diré que con 33 años de ingeniero, 27 años de empresario con AYPSA, con una experiencia de más de 20 años de crisis y percances, del 83 al 85 con “el Niño” arrasando el norte, con toda la década del 80 en medio de los apagones de Sendero y la más exuberante hiperinflación que se recuerda, con el shock de Hurtado Miller que hundió en un 300% el valor de lo que teníamos, y luego la crisis asiática de los primeros años del nuevo siglo que secó y paralizó al país, he visto pues pasar mucha agua debajo del puente, he navegado por tiempos muy borrascosos, a veces a un paso de la tormenta perfecta, pero estamos aquí, demostrando que somos duros de matar, y a pesar de ello debo decirles amigos con satisfacción que vemos que si seguimos el curso y hacemos los correctivos necesarios podremos avanzar más rápido en pos del desarrollo, que como nunca hay una visión social y económica del país uniforme en la cabeza de los empresarios, porque todos quieren estabilidad y progreso constate. Esa sensación nos deja este último CADE, que además nos ha brindado la grata oportunidad como siempre de poder estrechar especiales vínculos sociales y humanos, además de los ya consabidos empresariales y políticos.

Hasta la próxima

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